LA PAZ, A PUNTO DE AFINCARSE EN COLOMBIA

Para nadie es desconocido que la insurrección armada que Colombia ha vivido desde  hace medio siglo y que en su curso ha dejado 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 7 millones de desplazados ha tenido un viraje total, desde hace tres años, cuando el Presidente Juan  Manuel Santos tomó la decisión irrenunciable de empezar un proceso de paz con estas fuerzas irregulares, tras varios intentos fallidos llevados a cabo por gobiernos anteriores.

Con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, están avanzados los diálogos de paz, aunque la fecha para la firma, 23 de marzo de 2016, se ha diferido en razón de que existen diferencias en puntos claves como la solución al problema de las drogas ilícitas, determinar quiénes son las víctimas del conflicto armado y el mecanismo para la refrendación de los acuerdos.

Ahora, se están dando los pasos necesarios para consolidar el proceso de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional, ELN, cuya aspiración máxima es desembocar en una paz completa y definitiva.

Uno de los escenarios de la primera fase de estos diálogos públicos con el ELN será Quito- Ecuador en mayo, anunció Miguel Atalay, vocero del ELN, desde Caracas; aunque estos diálogos ya se venían dando desde enero de 2014, de forma reservada, en algún lugar del territorio ecuatoriano.

Los negociadores han informado que seis puntos incluye la agenda que se discutirá en la capital ecuatoriana: participación de la sociedad en la construcción de la paz, democracia para la paz, transformación para la paz, víctimas, fin del conflicto armado e implementación de los acuerdos.

Ante este hecho, el gobierno ecuatoriano ha expresado su profunda satisfacción por el anuncio de estas conversaciones y a nombre del pueblo ecuatoriano manifestó: “su esperanza en la consecución de una paz justa y definitiva para el hermano pueblo colombiano y para Latinoamérica”.

Hernán Reyes, sociólogo, catedrático y consultor conversó con este medio para dar a conocer varios aspectos sobresalientes del  este conflicto y sus procesos de paz.

1.- ¿Qué trascendencia histórica tiene la posible firma de la paz entre el gobierno colombiano y el grupo armado Ejército de Liberación Nacional, ELN, a nivel regional?

Tiene una trascendencia muy importante para todo el continente y, sobre todo para  América del Sur. Manuel Santos ha despejado el camino para dejar atrás  esos conflictos militares que han causado millones de víctimas directas, heridos  y desaparecidos, no solamente en el país donde se origina el conflicto sino en países vecinos, causando grados de tensión innecesaria que afectan a la democracia de toda la región.

Me parece que tiene gran trascendencia no sólo  para los países vecinos como Venezuela y Ecuador, sino que es importante para el proceso de consolidación de iniciativas de carácter regional que se han topado, en algunos de los casos, con este obstáculo que llevaba décadas sin resolverse. Además, esta iniciativa exitosa  a punto de culminar con los acuerdos de paz con las FARC, parece que es una señal inequívoca de que va por buen camino la política de finiquito del conflicto que ha sido  liderado por el presidente Manuel Santos.

2.- ¿Para Ecuador qué importancia tiene ser sede de la primera fase de las  sesiones públicas entre los voceros del ELN y el gobierno colombiano?

Para Ecuador, ésta no es sólo una muestra inequívoca de solidaridad internacional y de buenas relaciones diplomáticas del  gobierno ecuatoriano con el gobierno colombiano. Va inclusive más allá de notorias diferencias en cuanto a su carácter ideológico y su línea política  que tienen ambos gobiernos sino que al mismo tiempo muestra  la imagen internacional del Ecuador, la  que  está ubicada en una posición de legitimidad y que le permite no solamente ofertarse como anfitrión de estas negociaciones sino, obviamente, ser aceptado por las partes.

No sólo se trata de interceder los buenos oficios y ofrecer el espacio nacional para procesos de diálogo sino que las partes involucradas acepten esa oferta. Es un reconocimiento a una  política exterior que ha llevado el gobierno ecuatoriano estos últimos años, en la cual sin haber dejado de  estar  más cerca de gobiernos afines de un proyecto político; brinda a nivel internacional garantías para que procesos tan importantes y dedicados como éste lleguen a buen recaudo.

ELN

3.- ¿Nos podría resumir sobre los principales puntos que contiene la agenda de negociaciones?

En términos generales, estamos en el punto de la apertura, disposición  y voluntad de las partes de negociar. Tengo entendido por lo que se  ha podido leer, de los análisis que se han hecho al respecto, informaciones  de carácter  oficial que se han difundido, que las condiciones de negociación serían las mismas que con las FARC.

Eso permite que no haya  ningún tipo de   percepción de que se estaría inferiorizando el   conflicto con el Ejército de Liberación Nacional, ELN. De todas formas, el ELN es la segunda fuerza  militar armada insurrecta en Colombia, que tiene una enorme capacidad  de adaptación a las nuevas circunstancias;  sobre todo, las  que ha tenido en los últimos años, especialmente luego de los dos mandatos del ex presidente Uribe que entabló  una política de fusil y de guerra contra las guerrillas.

Desde ese punto de vista,  el hecho de que se haya escogido cinco países  para ser sede y acompañantes del proceso, en este caso  Ecuador, Venezuela, Chile, Cuba y Brasil  permite entender que la misma seriedad, que la misma rigurosidad que ha observado con el acuerdo con las FARC  va con el ELN. Con una salvedad que ésta tiene  mayor nivel de participación de la ciudadana.

4.- Hagamos una reseña histórica de este grupo guerrillero para conocimiento de nuestros lectores.

Este grupo surge a mediados de la década de los años 60, se habla  de 1964 como fecha de arranque del Ejército de Liberación Nacional, fuerza con una convicción muy grande  en términos políticos e ideológicos, que se ha mantenido a pesar del paso de los años y  a pesar que tuvieron que asociarse a  ciertas actividades ilícitas para poder financiar a los miles de hombres que estaban en sus frentes, en los diferentes departamentos del estado colombiano. Es una fuerza que surge de la unión entre universitarios de algunas ciudades colombianas,  que se ven fuertemente atraídos por los procesos de la revolución  que se dio en Cuba en  1959 y tuvo influencia en Latinoamérica.

También, se integraron a este grupo elementos de la iglesia católica, en su versión más popular, con un compromiso militante e inclusive armado  como Camilo Torres y  Manuel Pérez, dos curas que pertenecían a las bases eclesiales. En el caso de Camilo Torres, éste se convirtió en el ícono de la guerrilla en Colombia.

Por otro lado, sectores campesinos y organizaciones de carácter rural que ante uno de los mayores problemas de desigualdad y de concentración de la riqueza que hay en Colombia, problema que tiene que ver con la tenencia de la tierra, se sumaron a esta guerrilla a mediados de la sesenta. Se ubicaron en departamentos donde  había extracción petrolera, de ahí provenían  los principales recursos  económicos con los cuales se  financiaban ataques, secuestros y extorsiones en relación con esta industria.

El ELN  han mantenido un desarrollo que entró en crecimiento hasta finales de los 90  y luego hubo un declive. Resurge  a partir del 2010, en el gobierno de Álvaro Uribe en donde  la escalada  fue superior e inclusive  superaron a las de las FARC.

5.- La no dejación de las armas por parte de las FARC es un punto que ha impedido que el proceso de paz se haga realidad. ¿será que sucede lo mismo con el ELN?

Bueno, siempre se van sacando lecciones de los procesos llevados con antelación. Supongo que este nudo crítico que se ha suscitado en el proceso de negociación con las FARC,  habrá  merecido la atención de los expertos de ambos lados, de los negociadores tanto  del gobierno colombiano cuanto de los del ELN, quienes encontrarán una salida para que no se dé una situación similar.

6.- Para sellar estos acuerdos de paz con los grupos alzados se ha previsto la realización de un referéndum, herramienta constitucional a la que  las FARC se oponen. El grupo quiere una Constituyente con representación guerrillera.

El referéndum es un elemento importante que da a legitimidad al proceso. Sí bien es cierto el gobierno del presidente Santos ha puesto en marcha el operativo ya concreto de negociación no es menos cierto que es un problema de violencia  política y militar, que azota a la sociedad colombiana desde los años 60.

Desde ese punto de vista, deberían conversar sobre las condiciones que deben darse para esa gran consulta a  la ciudadanía colombiana. Creo que este referéndum  va a constituirse en  el candado que selle a los intentos que algunas fuerzas políticas de carácter retardatario, vinculadas con la derecha Uribista pudieran en el futuro plantear cuestionamientos respecto a los procesos de diálogo.

Ahora,  es evidente que es un derecho de la ciudadanía pronunciarse con respecto a un tema tan importante, obviamente tendrá el gobierno  que entregar toda la información del caso, difundir la información más adecuada, en términos precisos, para que la población  colombiana  entienda la serie de beneficios que tendría al poder, finalmente, sellar un acuerdo de paz con estas fuerzas guerrilleras.

7.- Los líderes guerrilleros de las FARC y del ELN advierten que no tendrían garantías cuando se incorporen a la vida legar, civil y política de Colombia, ellos tienen temor por la violencia paramilitar que se podría desatar.

Esta es una percepción correcta, es un riesgo entre los tantos que hay, no solamente para la guerrilla sino también para el gobierno. Puede pensarse como un riesgo para  el gobierno  lo que mencionan los voceros Uribistas que señalan que se está llegando a un acuerdo basado en la impunidad para las matanzas, los crímenes y violaciones a la Ley  cometidos por los guerrilleros. A pesar que el gobierno del presidente Santos, en reiteradas veces,  ha desmitificado esta idea propagada por las fuerzas de la derecha.

Es evidente que el gobierno colombiano tiene que ofrecer a los guerrilleros la mayor garantía para que su reinserción en la vida civil sea lo menos traumática posible en todos los sentidos.  Hay lecciones de lo que significaron procesos de paz, de desarme, de desmilitarización de la guerrilla en Centroamérica. Espero  que también esas decisiones aprendidas sobre procesos anteriores se pongan en práctica para garantizar que la fase de post acuerdo no implique mayores elementos conflictivos o problemáticos en la sociedad colombiana.

8.- Juan Manuel Santos ha recibido el apoyo irrestricto del gobierno norteamericano a través de John Kerry, secretario de Estado, en su empeño por lograr la paz en Colombia, postura que dejaría sin piso a los grupos de ultra derecha de Colombia.

Ciertamente y no sólo del gobierno norteamericano. He leído que la Unión Europea y la Unión de Naciones Europeas también se han expresado en este sentido. El representante de la diplomacia  de  EEUU  ha dado su total e irrestricto respaldo a los procesos de acuerdo de paz que se están llevando a cabo  el gobierno de Santos. Gobiernos de derecha de Europa como el gobierno de Mariano Rajoy también ha manifestado su total solidaridad con el proceso.

Esto le da un apoyo importante frente a lo que en este momento es el mayor peligro: la disidencia, una oposición ciega, dogmática que desde el partido Centro Democrático que lidera Uribe se está planteando.

Me parece que en esa postura Uribista está encerrado un posicionamiento dogmático, de carácter conservador  y muy ligado a intereses sobre todo de grupos terratenientes que miran con recelo el proceso de paz porque se entendería que sólo les queda, hacia el futuro,  desarmar a las bandas paramilitares que aún existen en territorio colombiano, las cuales tienen relación directa con  sectores  latifundistas y terratenientes, y al mismo tiempo representa una actitud revanchista y resentida porque la política del ex presidente Uribe en sus dos mandatos se basó en la idea equivocada que podía terminar el conflicto por la vía militar y armada.

Con esta política guerrerista, la guerrilla demostró mucho más capacidad  de adaptación de lo que se pensó, y  por lo tanto el conflicto continuó e inclusive hubo un repunte en el caso del ELN. Por lo que resulta contradictorio que una parte de la sociedad colombiana y no sólo de un partido político como el Centro Democrático sino fuerzas políticas que representa a otros sectores de ciudadanos, sean quienes intenten torpedear y boicotear el proceso.

Debería haber un poco más de sentido común y de razonamiento por el interés colectivo. El interés nacional ponerlo por delante y no ponerse en esa posición intransigente, que  con  apoyos que han recibido desde el exterior, tan importantes, como el del gobierno norteamericano y la propia UE tiene a su favor el gobierno de Manuel Santos.

Estimados/das lectores: queda en ustedes contestar la interrogante que propuse en mi titular de esta nota de prensa, de conformidad  a sus convicciones,  a sus dudas y fe que tengan en los procesos de paz. Personalmente, aspiro que el encuentro en Quito sea determinante para Colombia y la región, que la erradicación de la violencia política sea una realidad y que se avance con pasos firmes  para la reconciliación de la sociedad colombiana. Esto es lo que auguro para mis vecinos colombianos.

Lic. Eva Rocío Villacís

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Publicado el 11 mayo, 2016 en Política y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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