Lucrecia Maldonado
Una de las más exactas descripciones que se hace de la actual campaña electoral es la de que es “sucia”, ¿Qué significa esto? Simple: significa que el juego no es limpio.
Es una campaña de mostrar trapos manchados, de mencionar actos de corrupción del pasado, del presente y del futuro, por un lado. De señalarse mutuamente todos los defectos posibles e imposibles, habidos y por haber. Y de proponer, en mucho, cosas que incluso para los votantes por momentos resultan absurdas.